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Ciudadania italiana en Valle delle Radic
  • alfredo dolce guevari

Ciudadanía Italiana - Un grupo que lo hace posible

Hola, mi nombre es Alfredo Dolce. Ciudadano italiano nacido en Uruguay en 1976. Soy Licenciado en Relaciones Internacionales y me dedico a las ciudadanías italianas desde el año 2006.

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Todo empezó cuando, luego de recibido, vi que obtener la ciudadanía italiana era un camino complicado y que en mi caso particular había llevado más de 10 años para obtenerla, a través de un tío abuelo que había tenido la oportunidad de viajar a Italia y conocer el lugar donde nuestros antepasados eran nacidos. Él trajo la partida de nacimiento del italiano y por eso pudimos obtener nuestra ciudadanía italiana.


En esas épocas, no había internet, las cosas eran más complicadas, pero mi familia contaba con una ventaja, ya que sabían de dónde exactamente eran los antepasados.

Igualmente, no fue fácil y por distintos motivos y casi sin buscarlo, llegó el día que hicimos nuestra primera ciudadanía, para una clienta de nuestra gestoría, que por ese entonces estaba enfocada en realizar trámites en Uruguay.


Como anécdota, soy de la generación 1976, de los que trabajábamos desde niños, ayudando a los padres en lo que estos hicieran. Así, como a mis amigos del barrio les tocó repartir vino, cargar gas, atender un almacén, etc… a mí me tocó desde los 6 o 7 años hacer bancos, ya que mi madre trabajaba en una inmobiliaria. Eran otros tiempos y se podía enviar a un niño con dinero a hacer un depósito bancario, pedir documentos en DGI y BPS, impensable el día de hoy. Así fue que cuando me tocó estudiar en Montevideo, pagaba mis gastos (a veces) con trámites a los que venía acostumbrado de toda la vida. Mi trabajo en ese momento era llevar empresas pequeñas o bien hacer los trámites para propietarios e inquilinos, para el escribano y el abogado de la inmobiliaria, entre otros trámites.

Mil historias de vida que describen como somos los descendientes, cuáles son nuestros sueños y qué estamos dispuestos a hacer para alcanzarlos.

Por eso al volver Paysandú, de donde soy oriundo, en plena crisis de inicios del 2000, no había trabajo y mi madre ya no trabajaba en la inmobiliaria. Durante 2 años enseñé a manejar como instructor, lo que me enseñó a tener mucha paciencia, rasgo que luego tendría que utilizar y mucho en lo relacionado con las ciudadanías italianas.

Luego de esta etapa, muy linda, por cierto, decidimos poner una gestoría para todo tipo de trámites y “trámites internacionales”. Al principio solo hacía alguna visa para Estados Unidos, legalizaba algún título y poca cosa más. Hasta que un día llegó la primera ciudadanía para hacer. Y realmente la única idea que tenía era la que habían hecho en mi familia.

Ya existía internet y a través de las redes pudimos conseguir la partida de nacimiento del italiano de una manera increíble, con el traductor de internet preguntando de a uno a todos los Martigani que encontraba por Facebook. Y así empezó el periplo, a los tumbos y aprendiendo siempre algo nuevo.

Luego por un tiempo el trabajo de las ciudadanías era difícil de llevar adelante, ya que por estar en Paysandú, no era fácil hacer los trámites necesarios para que la documentación estuviera en tiempo y forma.

Allí apareció una compañera que anteriormente había trabajado conmigo en una Escribanía en Montevideo y con ella empezamos a tramitar más documentos. Yo vendía y armaba el trámite, ella hacía la documentación. Así nos mantuvimos durante unos años hasta que conseguí un empleo público por concurso. Trabajé durante tres años en ese trabajo, al que entré engañado porque jamás fue lo propuesto en el concurso. A esa altura, ya me había casado y tenía dos hijos, por lo que empecé a pensar y hablar con mis personas queridas para que lo de las ciudadanías italianas fuera mi principal trabajo.

Fue así que nos reunimos con Adriana y delineamos cómo sería el trabajo a partir de allí. Llevábamos no más de 10 ciudadanías terminadas. No nos imaginábamos lo que vendría…

A esa altura del camino, ya sabía las maneras que había de obtener la ciudadanía, los pequeños detalles que hacen la diferencia entre una documentación bien hecha o mal hecha.



De ahí para aquí… la historia es vertiginosa. Un cliente trajo a otro y así hasta hacer más de 600 ciudadanías y probablemente ayudar a obtener más de 1000 pasaportes. Llega un momento en que ya no se llevan esos números, sino que se vuelca todo el esfuerzo en seguir buscando los caminos para que los clientes obtengan su ciudadanía de manera ágil, sin gastar de más y por el camino correcto de acuerdo a los acontecimientos de su familia.

Para ello fue necesario agrandar el equipo, al principio incorporando familiares y conocidos para que me dieran una mano en algunas partes que se hacían difíciles, cuando el sistema de la Embajada cambió y hubo que empezar a sacar fechas por internet…

Luego un buen día llegó una clienta con la cual luego de conocer su historia y planes, vi que era la persona adecuada para la organización de parte de lo que ya era una empresa. De esa manera, Paola se convirtió en parte importante del equipo. Luego la vida la llevó para España en donde sigue dando una mano en algunas partes del trabajo y actualmente se desempeña como gestora para trámites en España, en una especie de asociación empresarial.


Un hermano de la vida, Daniel, vino a dar una mano en unos momentos complicados en los

que estábamos agrandando el equipo, con sugerencias y visiones distintas, hasta que al final se quedó con nosotros y hoy es parte fundamental también del equipo.

Casi en ese momento (un poco antes, en realidad) es cuando entra Lorraine, ex compañera de otro trabajo anterior y que se convierte en mi secretaria, para ordenar y llevar adelante un trabajo que venía en crecimiento constante.

También como ex compañera de trabajo anterior y cumpliendo los requisitos que hay para trabajar en el equipo (ser una persona de bien, que le guste lo que hace, gane lo correspondiente y tenga compromiso 100% con el trabajo), llega nuestra abogada Silvana, que se encarga de todos los escritos y rectificaciones necesarias para cada trámite que así lo amerite.


Luego de ella ingresa al equipo Cata, que era secretaria de mi padre cuando yo era prácticamente un niño, para también incorporarse a un trabajo hermoso, en el que como decimos un poco en broma y un poco en serio… “vendemos vidas nuevas”.

Por el camino, se vivieron unas cuantas aventuras, ir a Italia a buscar partidas que no aparecían, empezar a hacer ciudadanías por residencia en Italia misma… acompañar a las familias a hacer su ciudadanía a Italia realmente es un punto aparte en todo este viaje en el que hicimos muchos amigos y conocimos mil historias de vida que describen como somos los descendientes, cuáles son nuestros sueños y qué estamos dispuestos a hacer para alcanzarlos.


También por el camino conocimos a Roberto y Daniela, argentino él, italiana ella, quienes se convirtieron en nuestros gestores en Italia para la búsqueda de las partidas. Dos personas sumamente responsables, ya con una edad en la cual las cosas se hacen en serio y que saben muy bien que de sus búsquedas depende que los clientes puedan obtener o no su ciudadanía, con todo lo que eso trae aparejado detrás.

No menos importante, también conocimos a más profesionales que se dedican a hacer los juicios por vía materna en Italia, estudios de renombre en Italia que nos han dado la oportunidad de trabajar en conjunto y poder lograr las ciudadanías para aquellos que solo pueden obtenerla por la vía judicial.

Del mismo modo, gracias a la insistencia de dos clientas que querían si o si obtener la ciudadanía en Italia directamente, pudimos armar nuestro equipo de apoyo para ciudadanía por residencia y reconstrucción familiar, cosa que hacemos en un período cercano a los 4 meses y con todos los requisitos correspondientes (alquiler, documentación, etc).

Como conclusión, luego de este periplo de más de una docena de años, puedo decir que tenemos un excelente equipo, que nos permite dar todos los pasos necesarios para que el cliente obtenga su ciudadanía italiana. Si es posible, nosotros lo hacemos.



Buscamos partidas en Italia, Uruguay, Argentina, Chile, rectificamos partidas, obtenemos certificados de ciudadanía, apostillamos, traducimos, hacemos poderes para juicios, escritos para desarchivo de sentencias de divorcios, tramitamos ciudadanías en Italia por residencia o por Juicio, abarcamos todo el espectro relacionado con las ciudadanías italianas.

Y así llega Valle delle Radici. La primera ciudad virtual italiana (y hasta donde yo sé, del mundo) en la cual en lo personal estoy cumpliendo un viejo sueño de hacer un curso de italiano a mi medida, con mis tiempos y con un profesor para mí. Porque si bien cuando iba al liceo, en italiano era sólo 12 y 12 y 12… en Italia no me fue tan fácil comunicarme las primeras veces que me ha tocado ir. Pude hacerlo pero se notaban mis carencias en ese aspecto. Aprender italiano era una materia pendiente, que realmente sentía como una gran carencia, ya que ser ciudadano italiano, hacer todo lo relacionado con la ciudadanía italiana pero hablar italiano pobremente, no era algo de lo cual enorgullecerse.

Y como todo en esta vida, de acuerdo a lo que le he contado y como siempre ha sucedido todo en mi vida, llega Marina con su ciudad virtual, sus cursos de italiano, su cine, su diario, etc, y la posibilidad de que hoy yo pueda dirigirme a ud para ofrecer nuestros servicios y que en el camino a obtener su ciudadanía italiana esté acompañado por un equipo que no sólo sabe lo que hace, sino que le encanta.

Así que como se dice en italiano…



Grazie e ci vediamo!!!


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