Mueren los últimos dos nazis... libres y sin pasar un solo día en la cárcel

Dos de los responsables directos de las matanzas de Cefalonia y de los Apeninos tosco-emilianos, además de ser los últimos dos nazis procesados y condenados en Italia, desaparecen dejando detrás de si un rastro de impunidad y vergüenza.

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¿Quienes eran estos criminales de guerra?

Alfred Stork e Wilhelm Karl Stark fueron condenados en Italia a cadena perpetua sin presentarse jamas en un tribunal, admitiendo sus crímenes solamente en al ámbito privado, sin tener el coraje de repetirlo ante las autoridades correspondientes. Dos criminales nazis que masacraron a miles de militares y civiles italiano bajo las ordenes directas de Adolf Hitler, entre el '43 y '44, cuando el gobierno fascista de Mussolini ya había caído e Italia deja de ser un aliado de las Potencias del Eje. Solamente ahora resulta de público conocimiento que sus vidas finalizaron a los 97 y 100 años, pasando sus últimos años en el anonimato y en la comodidad de sus casas, en Alemania.


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De los peores crimines de la Segunda Guerra Mundial

Resulta escalofriante imaginarlo (y aún más escribirlo), ya que todos estamos al tanto de las atrocidades cometidas en esos años, pero así resulto y es nuestro deber contarlo. En la isla griega de Cefalonia y luego de la firma del armisticio que catapultaba a Italia "fuera" de la guerra, las divisiones alemanas se encargaron de ejecutar a más de 5000 soldados y oficiales italianos, una verdadera masacre. Lo que agravia aún más el crimen es que las victimas estaban desarmadas e indefensas, lo que resulta uno de los peores crímenes dentro de un conflicto armado. Stork fue acusado y condenado por haber ejecutado a 117 oficiales italianos capturados por los alemanes, pero como les anticipé, nunca hizo acto de presencia ante ningún tribunal, por lo que nunca admitio ante un abogado las atrocidades cometidas.


Wilhelm Karl Stark, quien falleció el 14 de diciembre del año pasado, resultó culpable de otras masacres nazis, esta vez en territorio italiano (en Cervarolo, Mommio y sobre Monte Falterona), entre marzo y mayo de 1944. Estas "operaciones" estaban circunscriptas (según el gobierno de Hitler) en acciones de represalia contra los partisanos. Stark fue solamente uno de los imputados (el único que quedaba con vida), pero aún así, el gobierno alemán no aceptó su extradición (como no ha aceptado la gran mayoría de estas) para que la justicia pueda seguir su curso.




¿Se cierra un capitulo?

Sería hipócrita pensar que, con la muerte de estos dos criminales, se cierra definitivamente uno de los capítulos más sangrientos y espeluznante de la historia mundial. Mucha agua deberá pasar por debajo del puente para poder sanar un herida tan profunda como la que significó la Segunda Guerra Mundial, pero es un proceso que sigue su camino gracias al trabajo de aquellos que no permiten que nos olvidemos, alertándonos y haciéndonos reflexionar no solo el pasado, sino también nuestro presente y su futuro.


Con la desaparición de los últimos dos nazis procesados, la humanidad sigue abriendo la senda de la verdad, y cerrando el camino de la venganza para que, con el tiempo, podamos comprender los errores y no volver a cometerlos.

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