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Risotto a la milanesa con ossobuco: receta tradicional y consejos para un almuerzo dominical perfecto.


Risotto alla Milanese con Ossobuco

El risotto a la milanesa con ossobuco es uno de los platos más icónicos de la cocina lombarda, capaz de contar historias de tradición, sabores intensos y convivialidad. Esta receta, perfecta para un domingo en familia o con amigos, une la cremosidad del risotto con azafrán a la riqueza del ossobuco, creando un equilibrio de sabor que conquista a todos los paladares. Descubramos juntos cómo preparar este plato clásico, desde la historia hasta los ingredientes, pasando por consejos para emplatar y maridar con vinos y postres.



Historia del Plato

El risotto a la milanesa nace en el corazón de Milán, con raíces que se remontan al siglo XV. La leyenda dice que un especiero, durante la construcción del Duomo, añadió por error azafrán al risotto, dándole ese característico color amarillo y un aroma único. Desde entonces, el risotto con azafrán se ha convertido en símbolo de la ciudad.


El ossobuco, por otro lado, es un corte de carne de ternera obtenido de la parte inferior de la pata, cocinado lentamente para conseguir una carne tierna y sabrosa. La combinación entre risotto y ossobuco nació de la tradición milanesa de valorar ingredientes simples con técnicas de cocción cuidadosas y pacientes.


Flat lay of labeled ingredients for risotto alla milanese con ossobuco on a wooden table, with chalkboard recipe and raw veal.

Receta: El Paso a Paso

Preparación del ossobuco

  1. Seca bien las rodajas de ossobuco y enharínalas ligeramente.

  2. En una cacerola, calienta mantequilla y aceite, luego dora la carne por ambos lados hasta que esté dorada.

  3. Retira la carne y ponla a un lado. En la misma cacerola, agrega el sofrito de zanahoria, apio y cebolla picados y déjalos pochar suavemente.

  4. Vuelve a poner el ossobuco en la cacerola, añade el vino blanco y deja evaporar.

  5. Agrega el caldo caliente, el ajo entero, sal y pimienta. Cubre y deja cocinar a fuego lento durante aproximadamente 1 hora y 30 minutos, girando la carne de vez en cuando.

  6. Al final de la cocción, retira el ajo y espolvorea con perejil fresco.


Preparación del risotto a la milanesa

  1. En una cacerola, derrite la mitad de la mantequilla y agrega la cebolla picada, dejándola pochar sin dorarse.

  2. Agrega el arroz y tuéstalo durante un par de minutos, removiendo continuamente.

  3. Desglasa con el vino blanco y deja evaporar.

  4. Comienza a añadir el caldo caliente un cucharón a la vez, removiendo a menudo y esperando a que el líquido se absorba antes de añadir más.

  5. A mitad de cocción, disuelve el azafrán en un poco de caldo y agrégalo al risotto.

  6. Continúa la cocción durante aproximadamente 18-20 minutos, hasta que el arroz esté al dente y cremoso.

  7. Apaga el fuego, agrega la mantequilla restante y el parmesano, mezcla enérgicamente y deja reposar un minuto cubierto.

Plate of yellow risotto and braised meat on a rustic table, with wine, bread, and a 365 GIORNI DI PASTA logo in the corner

Consejos para Emplatar

Para un efecto elegante y tradicional, coloca el risotto en el centro del plato creando una base cremosa. Coloca encima una rodaja de ossobuco bien caliente, teniendo cuidado de no romper la carne. Decora con un poco de perejil fresco picado para un toque de color y frescura. Si lo deseas, puedes añadir una rodaja de limón al lado para quienes busquen un toque de acidez que equilibre la riqueza del plato.


Sirve de inmediato, acompañando con una servilleta de tela y cubiertos bien pulidos para una experiencia completa.


Consejos para Vino y Postre

El risotto a la milanesa con ossobuco requiere un vino que pueda sostener la estructura del plato sin opacarlo. Un buen Nebbiolo o un Barolo son elecciones excelentes, gracias a sus taninos equilibrados y aromas intensos. Si prefieres un vino blanco, opta por un Chardonnay no demasiado amaderado, que pueda acompañar la delicadeza del azafrán y la suavidad de la carne.


Para el postre, elige algo ligero y refrescante. Una mousse de limón o un sorbete de mandarina limpian el paladar y cierran la comida con una nota de frescura. Alternativamente, un clásico tiramisu puede ser un dulce final que evoca la tradición italiana sin resultar pesado.



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El domingo se come: Risotto a la Milanesa con Ossobuco




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¡Buen almuerzo, queridos ValRadicanti!


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